Asesoramos a una empresa del sector alimentos y distribución (estructura familiar) que estaba creciendo y abriendo nuevas líneas de negocio. La operación funcionaba, pero la estructura societaria y el gobierno corporativo se habían quedado atrás: decisiones clave se tomaban de forma informal, existían roles superpuestos y no había reglas claras para la incorporación de nuevos socios o el manejo de utilidades.
Iniciamos con un levantamiento de la estructura existente y de la dinámica real de toma de decisiones. Luego trabajamos en una reorganización societaria y acuerdos internos para ordenar: control, quórums, delegación de facultades, reglas de salida y mecanismos para resolver desacuerdos sin paralizar la operación.
La meta fue mantener continuidad: todo se diseñó para ejecutarse sin detener operaciones, cuidando relaciones internas y dejando la empresa lista para crecer con reglas claras y menos fricción entre familia, administración y expansión comercial.