Acompañamos a un grupo del sector retail con operación multi-ciudad y relación con franquiciados y proveedores. El equipo legal y comercial trabajaba con múltiples versiones de contratos y aprobaciones por correo, lo que generaba retrasos, cambios no controlados y falta de trazabilidad sobre quién aprobó qué y cuándo.
Partimos con un diagnóstico de madurez: cómo se originaban los contratos (franquicia, distribución, servicios, confidencialidad), dónde se guardaban, qué cambios eran típicos en negociación y qué etapas bloqueaban cierres. Con eso, estandarizamos plantillas, definimos cláusulas variables por tipo de operación y configuramos flujos de aprobación con control de versiones y responsables por etapa.
El resultado fue un proceso más predecible: menos “cuellos de botella”, mejor control de cambios y una forma de trabajo que el negocio adoptó porque respondía al ritmo real del retail, sin sentirse como burocracia.